The Revenge (of Warko)

Al que le gusta bien, y al que no también.

La doctrina del shock

con 3 comentarios

Portada de La Doctrina del Shock. Copyright © Naomi Klein.

Portada. Copyright © Naomi Klein.

La doctrina del shock (2007)
Naomi Klein
Editorial Paidós
708 páginas

 

 

 

 

 

 

 

Cada vez que discuto con algún simpatizante de la derecha chilena sobre la dictadura militar, al enrostrarle los crímenes a los derechos humanos cometidos entre 1973 y 1990 lo único que saben hacer es sacar al tapete el mítico caballito de batalla de los pinochetistas, el “Milagro de Chile”. Que Pinochet nos sacó del hoyo económico en que estábamos, que gracias a él estamos bien parados ahora. Tal vez para la clase empresarial si hubo un “Milagro”, pero para el resto de la población éstas fueron sólo mentiras, considerando que la inflación creció en el régimen militar, se recortaron los gastos fiscales en materias tan delicadas como educación y salud (mientras que el gasto militar crecía continuamente), el desempleo y la pobreza aumentaron a niveles exorbitantes, y se amplió la brecha entre ricos y pobres (que aún nos tiene dentro de los países con peor repartición de la riqueza del mundo).

Si hablar de un  “Milagro” es algo vergonzoso para nuestro país, más lo es la forma en que estas políticas económicas se llevaron a cabo. Al pensar en los crímenes perpetrados por los militares, y en las reformas económicas de Chile, pareciera no haber relación entre ambas cosas. Esto es lo que quiere refutar la periodista canadiense Naomi Klein en su libro La doctrina del shock; si hubo crímenes fue precisamente porque se quería reformar la economía de un Estado de bienestar a uno corporativista. La tortura y matanzas a gran escala fueron la consecuencia directa de las políticas neoliberales. Y esto no sólo ha pasado en Chile. En muchos otros lugares, la manera en que el capitalismo se ha impuesto en el mundoha sido a través de grandes golpes (o shocks).

Los grandes “ingenieros” de esta manera de (re)iniciar nuevas formas de economía son dos personas a juicio de Klein. El primero es un psiquiatra llamado Ewen Cameron que intentó reformar la conciencia y personalidad de seres humanos a base de torturas, electroshocks y privaciones de los sentidos. Cameron creía que podía borrar las creencias de las personas, para obtener tablas rasas donde poder reescribir sus pensamientos. Claro que éste psiquiatra nunca pudo reconstruir la mente humana luego de destruirla. Esta idea fue rescatada por el economista Milton Friedman, profesor y líder de la Universidad de Chicago, para poder implantar el neoliberalismo en economías que hasta las décadas de 1960 y 1970 se habían destacado por su estabilidad y firmeza gracias a modelos desarrollistas o bien Keynesianos. El golpe del 11 de septiembre de 1973 en Chile (y las medidas represivas cometidas después de éste) sería el primero de los shocks a gran escala que permitieron dejar a todo un país en tabla rasa para hacer modificaciones económicas dolorosas y ampliamente impopulares. Así llegaron los Chicago Boys. Estos economistas fueron fruto de un programa de intercambio que la Universidad Católica realizó con la Universidad de Chicago, para que sus mejores alumnos fueran a imbuirse del neoliberalismo en los Estados Unidos. Un dato poco conocido es que este convenio fue en primera instancia ofrecido a la Universidad de Chile, pero que su rector rechazó porque pensaba en que el clautro debía tener influencia en la elección  de los profesores chicaguinos. Esta camada de neoliberales fue la que reformó el país y lo transformó en una economía abierta (según el Heritage, think tank neoliberal, Chile es hoy la 8º economía más abierta), pero con amplias desigualdades y carencias.

El ideal de Friedman no se detuvo ahí y se esparció por el mundo. En Latinoamérica, las dictaduras de Argentina y Brasil ya habían hecho algo similar a Chile. Margaret Thatcher, amiga de Pinochet y Friedman, deseaba imponer el neoliberalismo, pero la honda tradición republicana inglesa no le permitía llevar a cabo en su tierra el modelo chileno de shock. Aprovechó la Guerra de las Malvinas para obtener popularidad, implantar políticas económicas que antes hubiese difícil establecer en tiempo de paz y le permitió echar en un mismo saco a los argentinos y a los opositores a sus medidas económicas (como los sindicatos mineros); todos, sin excepción, eran enemigos del país. Otras naciones recién nacidas tuvieron que enfrentar las exigencias del FMI para obtener ayuda económica, las que se resumen básicamente en imponer el capitalismo del shock. Los post-soviéticos Polonia y Rusia, y la recién liberada Sudáfrica no escaparon a esta macabra doctrina, con consecuencias, por decirlo fríamente, mortales. China tampoco quería escapar a esta oleada neoliberal de fines de la década de 1980 y cambió su economía centralmente planificada a una capitalista. El shock en ese caso fue la masacre de Tiananmen. Con la llegada del nuevo siglo, el shock llegó al país que lo creó: Estados Unidos. Los ataques terroristas del 11/S abrieron las puertas a la liberalización del Estado, lo que se ve en la creciente subcontratación de la guerra en Irak (que abordé en un pasado artículo, “El ocaso del Estado”).

Klein en su libro logra construir un relato histórico distinto del convencional, y que en general parece coherente. Porque es claro que la Historia la escriben los ganadores. Y el neoliberalismo (junto con su máxima expresión, los Estados Unidos) se alza como la ideología económica imperante. Sin embargo, la autora plantea como conclusión, que las experiencias de países latinoamericanos dan esperanzas de que el shock se está gastando. Venezuela, Bolivia o Ecuador parecen ser los símbolos de este movimiento anti-neoliberalismo. Aunque hay algunos de ellos (Venezuela, específicamente) que no cumplen a cabalidad con el espíritu democrático del que Klein tanto se identifica en su ensayo.

Sin lugar a dudas, y a pesar de que pudiese haber discrepancias acerca de la forma en que algunos sucesos históricos se desarrollaron, este libro aborda la manera en que las áltas cúpulas mundiales pueden hacer cosas horribles con tal de ganar más poder y riqueza. Mal que mal, siempre se dice que ambas cosas corrompen a la gente.

 

Ver entrevista a Naomi Klein en Una Belleza Nueva en www.otrocanal.cl

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3 comentarios

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  1. El Shock es el arma con el que nos controlan.
    Generan un problema, nos shokean, nos prometen salvarnos nos dan una solucion.

    la sicologia y la siquiatria son la ciencia que estudia la forma de dominacion actual, la guerra no es tan efectiva para someter a una nacion, es mas facil hacerles creer que son libres y tienen derechos.

    no me extrañaria que el 11/9 sfue planeado por los gringos con pretexto para empezar una guerra contra el terrorismo y quitarles libertades civiles a la gente.

    Informemonos, basta ya de la TV basura, los diarios faranduleros y todo eso que componen este parque de diversiones.

    Pedro

    11 febrero 2009 a 2:01

  2. Me parece imposible debatir acerca de este artículo, ya que no se abren interrogantes y me parece que hay un acuerdo unánime de que estas cosas suceden, podría ser el talón de la raza humana, la inseguridad, el miedo a la muerte, el dolor, si bien son cosas que causan traumas y nuestras mentes están latentes en todo momento a sufrir este tipo de sensaciones, aun así somos capaces se superarlo, tanto como individuos, como sociedad y como parte de la especie humana, podemos adaptarnos.
    Esto se puede verificar a simple vista con la diferencias generacionales que tenemos con nuestros padres o nuestros abuelos, la capacidad de asombro en nosotros es mucho menor a la de ellos por ejemplo, tanto que doy por hecho que a la mayoría de los jóvenes no se asombro el 2001 con el atentado a la torres gemelas, o los desastres naturales en el Sudeste Asiático, o ante los vídeos históricos sobre el genocidio judío. Pero ¿porque tal diferencia?, sin duda es culpa de los medios, con el solo hecho de que las desgracias venden mas que las noticias alegres, donde se contabilizan los femicidios cada año y no las rehabilitaciones, nuestras mentes están adormecidas y mentes adormecidas sin capacidad de asombro con un individualismo que crece cada día mas, no critican y si esto es aprovechado por los organismos de poder, mas que seguro que debe ser así.
    Ahora ¿como se revierte esta situación?, no lo sé, me gustaría informarme mas sobre el tema, pero es una realidad que se desarrolla a gran rapidez y es directamente proporcional al avance tecnológico y a la globalización en si.

    Una de las consecuencias que mas temo es que los Shock sean mas destructivos para poder cumplir su objetivo en estas nuevas generaciones.

    CelticWarrior

    13 febrero 2009 a 12:46

  3. La Doctrina del Shock es un tremendo libro. Su lectura es altamente recomendada.

    Saludos!

    Carlos Riquelme

    16 febrero 2009 a 21:05


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